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viernes, 11 de noviembre de 2011

ENTREVISTA A SACERDOTE MARCO ARANA SOBRE PROYECTO MINERO CONGA

Servindi, 10 de noviembre, 2011.- El padre y lider ambiental Marco Arana expuso en una entrevista audiovisual el por qué coincide con la inviabilidad del proyecto Conga, en Cajamarca, tal como está diseñado y con la tecnología que pretende aplicarse. Asimismo, advierte sobre los graves impactos que ocasionaría para el ambiente y la población.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Cabeceras de Cuenca en Cajamarca, ¿por qué debemos defender y protegerlas?, o la inviabilidad del proyecto minero Minas Conga

Introducción

Desde el inicio de la explotación de oro el desarrollo de la empresa minera Yanacocha -titular de Minas Conga- está acompañado de permanentes denuncias por la contaminación y destrucción de las fuentes de agua. No hay que olvidar que esta empresa está instalada en el divortium aquarium que separa las aguas en la parte alta de una cabecera de cuenca. Es decir, allí nacen las aguas en una altura de aproximadamente 3000 a 3500 metros sobre el nivel del mar, se dividen, discurren libremente a las partes intermedias y bajas de las cuencas y posteriormente desembocan al mar, van al pacifico o al atlántico.

Luego regresan nuevamente como lluvia –al terminar el proceso de evaporación en alta mar- a las montañas donde están localizadas las empresas mineras. El agua nunca se pierde.

Además en esta jalca cajamarquina llueve en promedio 30 – 50% más (1200mm/año) que en los valles interandinos. Lo que pasa en la parte alta de la cuenca tiene su repercusión inmediata en la parte intermedia y baja. Para mala suerte de los campesinos que viven en esta zona desde tiempo inmemoriales, donde nace el agua en los acuíferos[1] también se halla el oro, diseminado en pequeñas partículas en las rocas por explotar. Están juntos y inseparables, el agua y el oro, la famosa maldición de los incas.

Yanacocha trabaja al tajo abierto, usa el cianuro tóxico durante el proceso de lixiviación –en las canchas- para atrapar el oro y solo propala la idea públicamente que apenas “impacta” al medio ambiente. O sea, ha difundido y manipulado la idea que su proceso tecnológico es limpio, no contamina y que responsablemente estaría respetando las leyes, normas y al medio ambiente. Se presenta como una minería inocua, que no hace daño. Sin embargo, está probado que su proceso tecnológico utiliza ingentes cantidades de agua por extraer el oro de una tonelada de rocas y tierra y que para esta necesita mínimamente 3M3 de agua[2], y 200 g de cianuro. Mueven en la actualidad alrededor de 600 000 toneladas métricas de roca/tierra/día. “Legalmente” Yanacocha ha conseguido permisos fraudulentos por gastar agua –sin pagar un solo sol- hasta por 900L/s, más de cuatro veces la cantidad que consume la ciudad de Cajamarca[3].

Contaminación de las aguas[4]

Desde el año 1994 aparecen las primeras denuncias por la contaminación del agua y la muerte repentina de truchas, entre otros animales muertos, dentro de circunstancias no esclarecidas hasta la fecha en la zona aledaña al cerro Quilish[5]. Existe un estudio exhaustivo del ministerio de salud que da cuenta que durante 1991 y 1992 las aguas fueron limpias, cristalinas, sanas, sin la presencia de metales pesados y con un nivel de pH neutro. A partir de 1993[6] esta situación varía sustancialmente.

Cuando aparecen las primeras trazas de metales en el agua potable la mina responde que es normal, porque se encuentran dentro de los límites máximos permisibles (LMP). En otras palabras, antes que se explotaba el oro, el agua sí estuvo pura, sin estar contaminada y ahora sí existe contaminación – aún por debajo de los LMP- y según la minera ésta es legal y que no es nociva.

Yanacocha y su aparato propagandístico, con la ayuda de la prensa comprada y de las autoridades corruptas de Cajamarca, “bombardea” a la opinión pública permanentemente la idea de que la contaminación – el término nunca es aceptado por la empresa- corresponde legalmente a las leyes peruanas.

Lo que quieren decir es que no contaminan, pero sí impactan al medio ambiente y al agua. Por todo esto se creen una minería “inofensiva” y en términos tecnológicos utilizarían una tecnología segura, internacionalmente aceptada y consagrada. Demás está decir que esta minería reposa en tecnologías obsoletas. En suma, hay que erradicar de nuestro análisis ambientalista – de una vez por todas- la palabra afectada, porque suena anodina, casi no pasa nada. No. Esta minería y su tecnología son destructivas y contaminantes.

Las leyes peruanas actuales no han contemplado una rigurosa fiscalización técnica-científica, evocando únicamente a la buena fe o suponiendo que nada y nadie esté cometiendo a priori un delito ambiental. Dado que la suposición cimentada escrita difunde la errada idea de una minería moderna. ¿Para qué entonces evaluar los procedimientos técnicos? En esta lógica todo monitoreo profundo y científico del agua es una perdida de tiempo.

Los estudios de impacto ambiental (EIA) son otra falacia. Todos los EIA están escritos con frases gramaticales de suponer, presentir o estimar, cuyo valor científico es cero. Parece más bien a un tanteo de buenas intenciones. En ciencias exactas- como p.e. medir la cantidad y calidad de las aguas- de lo que es medible, allí no caben las menores dudas, ni tanteos, ni especulaciones. No es sensato, solo tiene entrada al terreno de la mera especulación. Esto pertenece a la ciencia ficción. Un EIA generalmente trata de avizorar escenarios futuros, cuando la historia minera acerca de la destrucción y contaminación de las aguas, sobre todo en las cabeceras de cuenca ya hace rato aporta muchos elementos técnicos-científicos valiosos para su análisis correcto e histórico.

Pronosticar el futuro de la calidad y cantidad de aguas es un tema recurrente en los EIA. Pero pronosticar es incierto, no es afirmativo ni inequívoco. Va en contra de los principios básicos de la ciencia exacta, cuando se mide el agua. Los resultados en ciencias exactas son irrefutables. Porque son valores reales. Sobran bastantes pruebas históricas que muestran que esta tecnología minera es – valga la redundancia- contaminante y destructiva. Todas estas pruebas científicas-técnicas nunca fueron evaluadas durante la elaboración de un EIA, hechos por consultorías ligadas íntimamente a Yanacocha. Devienen y son “juez y parte”.


Destrucción de las fuentes de agua y descenso de la napa freática

Por otro lado, lo que se constata también es que la napa freática está en continuo descenso, más de 130 metros[7]. Esto es el caso del proyecto minero La Quinua, que es la parte alta de la sub-cuenca del rio Grande, al lado este del cerro Quilish[8]. En otras palabras, la capacidad del acuífero en su recarga durante la época de la lluvia es prácticamente nulo o inexistente[9].

La intensa actividad minera ha cambiado el paisaje natural. Todos los cerros que contienen el oro son destruidos, movidos o desplazados a otros lugares. Nada recuerda al paisaje original. Los “nuevos cerros” tienen una altura de construcción de 150 metros, más de 30 metros que la altura recomendada[10]. Las geomembranas que debieron proteger al suelo y retener las filtraciones que contienen los metales pesados y aguas ácidas se rompen por el excesivo peso al que son sometidos[11].

La vida útil de una geomembrana de un espesor de una pulgada bordea apenas los 30 años. Al producirse un evento desastroso, p.e. una filtración las aguas contaminadas llegarían en menos de media hora a la ciudad de Cajamarca. Otro es el drenaje de aguas cianuradas que fluyen descontroladamente hacia los ríos y quebradas. Por ello, este daño ambiental es irrecuperable, es un hecho irreversible. No hay tecnología en el mundo que pueda remediar o solucionar a esta destrucción, es inejecutable.

Este proceso destructivo es muy lento, dado que la explotación minera es gradual y que no se detiene nunca, realizando trabajos mineros las 24 horas del día. Poco a poco las aguas subterráneas, las lagunas y manantiales desaparecen, son desviadas hacia otras partes, hacia debajo de los cerros o simplemente son desterrados de su cauce natural[12]. Las lagunas Yanacocha y San José hoy ya no existen. El acuífero nunca más recupera su estado natural, similar a de el antes del inicio de la explotación minera.

Incluso al inicio y durante la época de las lluvias se observa constantemente que el río Porcón y Grande, principales abastecedores del agua potable cargan y arrastran muchas aguas turbias[13], más de lo usual en comparación con décadas anteriores. Esta es una señal contundente que las lluvias no son inmovilizadas ya que corren muy rápido desde la parte alta hasta la baja de la cuenca. Lo que impide la habitual recarga de almacenamiento del acuífero.

Allí está el verdadero daño hidrológico que frecuentemente genera esta tecnología empleada. Una vez que se ha destruido al acuífero, ya está perdido para siempre.

El agua superficial y subterránea que componen un acuífero son como las venas que transportan nuestra sangre. Arruinadas las venas, el cuerpo que las sostiene muere. Se vuelve exangüe.

Los que antes fueron cerros verdes con agua, con floreciente vida; al final de una explotación minera han desaparecidos, ahora los “nuevos” cerros erguidos en las canchas de lixiviación dan un testimonio de abandono y tristeza. Por eso es que no tenemos agua en la ciudad de Cajamarca[14].

Las deficiencias técnicas del estudio de impacto ambiental de Minas Conga

El EIA[15] de Minas Conga -aprobado el 27 de octubre de 2010- adolece de muchas deficiencias técnicas. El dueño de esta mina es Minera Yanacocha SRL, con sus socios Compañía de Minas Buenaventura (Perú), Newmont Mining Corporation (EEUU) y la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial.

Se ubica en un área de aproximadamente 3000 Has., a una altura de entre 3500 – 4300 msnm. Se calcula un contenido mineral de 3.1 billones de libras de cobre (Cu 0.28%, Au 0.72gr/t) y 11.6 millones de onzas de oro por explotarse durante los próximos 17 años.

En el área de la mina se encuentran las cuencas Alto Jadibamba, Chirimayo, Chugurmayo, Chailhuagón y Toromacho. Las masas de agua son las lagunas Cortada, Azul, Chica, Perol[16], Mala y Chailhuagón.

Sorprende la poca seriedad que en el EIA no se perfila la aceptación de la presencia de acuíferos, contrariamente lo que Yanacocha admitía y sostenía siempre desde el año 1992, para toda la región de Cajamarca. Para los especialistas y campesinos está demostrado que el área es una zona de recarga e infiltración que es generadora de los acuíferos que además se prueba con la presencia de innumerables manantiales.

Leído con detenimiento en el EIA no existe información acerca de las interconexiones de las aguas subterráneas y los manantiales ni del volumen de escorrentía. Entonces, ¿como han podido calcular y afirmar el volumen del agua en los cuatro nuevos reservorios artificiales, que pretenden construir en reemplazo de las lagunas naturales?, porque se basan en aguas de lluvias. Es algo francamente increíble, inaceptable, antitécnico y nada científico.

Describen a las lagunas como seres muertos, descolgados “en el aire”, aislados, sin relación con su entorno natural y dentro del frágil ecosistema de la zona. Sin embargo, este es un ecosistema fuerte, estable que ha sobrevivido millones de años. En otras palabras, toman a las lagunas como algo que no merece ser conservado.

Los acuíferos de la zona están compuestos por bofedales y humedales con permanente humedad. Los bofedales se forman en zonas como los de los macizos andinos sobre los 3800 metros de altura, en donde las planicies almacenan aguas provenientes de precipitaciones pluviales, y principalmente de afloramientos superficiales de aguas subterráneas. Un humedal es una zona de tierras, generalmente planas, en la que la superficie se inunda permanente o intermitentemente.

La formación principal del humedal, aparte de ser un gran ecosistema y un importante hábitat para muchos seres vivos, es que actúan como filtradores naturales de agua. Esto se debe a que las plantas hidrófitas, debido a sus tejidos, almacenan y liberan agua y de esta forma hacen el proceso de filtración. Evitentemente,la conservación de las lagunas y humedales es vital para los campesinos de la cuenca alta, media y baja, dado que les dotan del agua suficiente durante la época de la sequia.

En resumen, las lagunas existentes son parte importante de la recarga de los acuíferos y estos alimentan permanentemente el flujo base de manantiales, ríos y quebradas. Destruirlas pondría en peligro inminente al futuro de aproximadamente 60 000 campesinos que habitan en la zona desde tiempos remotos en el área de influencia de Minas Conga.

Situación actual del cerro Quilish

Durante la última visita -organizado por el Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca- al cerro Quilish el día domingo 11 de setiembre se verificó in situ

Una vez más la contaminación y escasez de agua. Esta situación ya era un hecho público hace años.

Se constató que al comienzo del río Grande se encontraban cuatro grandes tuberías de plástico de Yanacocha, donde bombeaban aguas recicladas, tratadas y contaminadas. En todo el río Grande, en aguas más abajo se juntan estas aguas con otros afluentes, tanto en la parte alta, como cuando durante todo su recorrido se mezclan. Sin embargo, estas ya no son aguas crudas ni limpias cuando son captadas por la planta de tratamiento de agua potable “El Milagro” (sic). Esta planta no está en capacidad de detectar a tiempo la presencia de metales pesados, porque apenas realiza una sola muestra de análisis de agua al mes, absolutamente insuficiente para la ciudad de Cajamarca.

La terrible escasez de agua que sufre la población en Cajamarca para nadie ya no es un secreto. ¿Cuántos litros de agua/día consumen en la actualidad un cajamarquino? Para una población de aproximadamente 250 000 habitantes estaríamos hablando de algo mas de 50 litros/día[17]. Estos son niveles africanos, porque la FAO exige de por lo menos un consumo mínimo de 40 litros/día. Apenas son cuatro baldes de agua.

Propuesta

Por todo lo expuesto, exigimos la prohibición inmediata de cualquier actividad extractiva en las cabeceras de cuenca y por tanto una iniciativa legal del nuevo Congreso de la República en promulgar una ley de protección e intangibilidad.

Cajamarca, 1 de octubre del 2011

M.S.c. Ing. Reinhard Seifert

Asesor técnico Frente de Defensa Ambiental de Cajamarca

C.E. 278095

Del Comercio 464 – Cajamarca-Perú

Cél.: 954 189 418


[1] Un acuífero es un colchón de agua, una esponja de agua, un almacén que tiene la capacidad de carga y recarga en la época de las lluvias. En Cajamarca es de formación rocosa de origen volcánico y existen manantiales que aportan con 10L/s durante la sequia. Yanacocha reconoce al acuífero: Regionalmente, la hidrogeología está gobernada por la presencia de un acuífero volcánico, que alimenta con aguas subterráneas a lagunas, pantanos y quebradas y que origina la presencia(sic) de manantiales de hasta 10L/s de caudal durante el estiaje.EIA Yanacocha,(1992:pp.3).

[2] Perfil técnico para la declaratoria del área de conservación municipal de los Baños del Inca en las microcuencas de los ríos Quinuario, Mashcón y Grande, (2006:pp.27).

[3] Yanacocha: Gestión de los recursos hídricos en las cuencas con localización minera, (2007:pp.16).

[4] Consultar el concepto científico y las pruebas científicas acerca de la contaminación de las aguas al documento: contaminación de las aguas y otros casos –desde 1994 hasta la fecha – provocado por la empresa transnacional Newmont Mining Corporation (Yanacocha) –Cajamarca/Perú, Seifert (2006, p.10) y Yanacocha, ¿el sueño dorado?, tomo I, (2003, p. 210).

[5] En setiembre del año 2004, demostramos como en base a un trabajo planificado, organizado y conjunto, logramos unir campo y ciudad para evitar que se explote el cerro Quilish a pesar de que minera Yanacocha utilizó su poder local, nacional e internacional para evitarlo; fue la generosa participación de la población que nos permitió triunfar en esta histórica lucha, no olvidemos que Cajamarca fue el único pueblo en el mundo que hizo retroceder a la compañía norteamericano Newmont.Salas,(2010:pp.4).

[6] El 7 de agosto de 1993 se produce la primera onza de oro en Yanacocha.

[7] Lineamientos para un sistema integral de monitoreo de aguas, Gobierno Regional de Cajamarca (2007:pp.24) y consultar EIA Yanacocha Oeste, Volumen III (2006:pp.1317-1329).

[8] El cerro Quilish produce en promedio anual alrededor de 450 litros/segundo, o sea que es más del doble del consumo de la ciudad de Cajamarca (aproximadamente 200L/s) y consultar Ordenanza Municipal MPC-0122/2000.

[9] A esto contribuye también el trabajo minero de las perforaciones diamantinas a más de 1800 metros de profundidad, que succionan y bombardean el agua. Resultado concreto: se secan las venas de las aguas subterráneas. Además las plataformas para las perforaciones no cuentan con protección para minimizar la contaminación del suelo y el agua subterránea, causado por los fluidos de perforación o hidrocarburos.

[10] INGETEC S.A. (2003:pp.6-22).

[11] Evento sucedido con mercurio el día 11-09-2002, comunicado Yanacocha 16-09-2002.

[12] Un tema recurrente en las entrevistas realizadas con campesinos afectados por la MYSA es la reducción en la cantidad de agua que fluye en los arroyos y canales que provienen del terreno de la mina. Muchos entrevistados hablaban de tal reducido flujo de agua, con el flujo reducido constantemente o esporádicamente y las privaciones creadas en consecuencia ……………………………..La MYSA tiene permiso para retirar 0.65 litros de agua por segundo de la laguna Plateros, y a 0.20 litros por segundo de la laguna Yanacocha. En agosto 1994 Leonard Harris, entonces gerente general de la MYSA escribió al Ministerio en apoyo de la aplicación de la MYSA para aumentar su cuota de usa para las aguas de la laguna Yanacocha de 0.15 a 0.20 litros por segundo…………………………………..La aplicación informa que la descarga natural de la laguna Yanacocha es de 0.30 litros por segundo, de los cuales la MYSA pidió y recibió permiso para usar 0.20 litros por segundo, o dos tercios del total. No es difícil de ver porqué las comunidades de campesinos abajo se han quejado de un reducido suministro de agua. Un informe sobre los impactos medioambientales, sociales y culturales de Minera Yanacocha S.R.L. (1999:pp.4).

[13] Hecho reconocido por SEDACAJ (empresa de agua potable), comunicado 10-12-2002.

[14] Caudales de las corrientes: En concepto del equipo de auditoria y evaluación ambiental, no son suficientemente profundos y confiables las evaluaciones disponibles sobre el impacto de las operaciones mineras en los caudales mínimos naturales de las fuentes y, mientras no se corrija esta situación, existirá como riesgo la posibilidad de que disminuyan estos caudales y que se afecte al abastecimiento a largo plazo de aéreas como el valle de Cajamarca. INGETEC S.A.(2003:pp.22)

[15] EIA Minas Conga 2010, Tomos XIII, XV y resumen ejecutivo.

[16] Esta es la más grande con un espejo de agua de más de 17 has. de un total de 65 has. de las lagunas afectadas.

[17] El poblador limeño consume 150 litros/día.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¿PUEDE SER SUSTENTABLE LA MINERIA?



Por William Sacher y Alberto Acosta

“Buscamos generar una actividad minera comprometida, responsable y ética, que sea justa con el Estado, con la economía, con la comunidad, y con el ambiente. Estamos mirando al futuro, promoviendo una nueva cultura de la industria minera, que priorice el desarrollo sustentable y el fomento de la participación social, promoviendo una minería ecuatoriana ética, una minería bien hecha!” Wilson Pástor Morris, Ministro de Recursos Naturales No Renovables.
Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015

29 de agosto, 2011.- Para responder a las múltiples y razonadas voces que la critican, la industria minera transnacional promueve intensamente los conceptos de “minería responsable” e incluso, sin rubor alguno, de “minería sustentable”. Según voceros de esta industria, la minería a gran escala sería capaz de satisfacer las demandas actuales en minerales sin poner en peligro las necesidades de las generaciones futuras, es decir sin provocar graves trastornos ambientales y complejos impactos en las comunidades asentadas en zonas mineras y en la población en general.
Estos conceptos, fueron promovidos incansablemente por diversos gobiernos alrededor del mundo interesados en la explotación minera, desde finales de los años noventa. En esta época, grandes empresas transnacionales mineras, en el marco de la Iniciativa Minera Global (Global Mining Initiative), se asociaron para responder de esa manera a la preocupación creciente provocada por las grandes contaminaciones derivadas de la actividad minera en el mundo.

En la actualidad, el gobierno del presidente Rafael Correa retoma ese discurso. Sin ninguna capacidad para superar el modelo extractivista promueve estos conceptos, especialmente a través de su Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015.

El primer mandatario Rafael Correa, en uno de sus enlaces ciudadanos, en febrero del año 2009, puso a Canadá como ejemplo de minería responsable, a pesar de las múltiples críticas que enfrentan las empresas de este país en el mismo territorio canadiense y alrededor del mundo. Calificó de “exitosa” a la explotación minera canadiense, incluso para los indígenas de ese país y afirmó además que ellos podrían explicar a los indígenas ecuatorianos, que la minería es posible sin daños al medio ambiente y en beneficio de las comunidades.

Esta apreciación presidencial se plasmó en el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero 2011-2015, publicado en agosto del 2011. Desde esta perspectiva oficial se promete generar “condiciones de desarrollo sustentable” en la actividad minera a gran escala. Se ofrece, solemnemente, una “minería bien hecha”, que se fundamenta en “una nueva cultura minera”, así como “una minería ética”, lo que se logrará empleando “prácticas metalúrgicas adecuadas y tecnologías ambientalmente amigables”. Todo esto sería posible, de conformidad con el gobierno ecuatoriano, gracias a una acción empresarial “basada en una gestión socio ambiental eficaz, que prevenga, controle y mitigue los impactos que se deriven de las labores mineras”.

Además, con el fin de demostrar preocupación por la participación del Estado en la renta minera, se habla de hacer “cumplir con el pago de tributos contemplados en la Ley, para que el Estado reinvierta en el desarrollo de los territorios”. Con todo este paquete de ofrecimientos se quiere convertir a la actividad minera en “uno de los pilares del desarrollo, económico, social y ambiental”, para que “con la distribución equitativa de sus beneficios, [esta actividad] genere nuevas zonas de desarrollo y contribuya al modelo del Buen Vivir.”

¿Es posible creer en la realización de tal proyecto? ¿Es viable una minería bien hecha que no ocasione severos impactos ambientales y sociales? ¿Realmente será el Estado el gran beneficiario de los ingresos provenientes de la explotación de minerales? ¿Será la minería metálica a gran escala que provoque el ansiado desarrollo y que se constituya en la senda para el Buen Vivir?
La realidad, la terca realidad, como veremos más adelante, contradice muchas de estas aspiraciones.

Un sinnúmero de desastres ambientales, sociales y económicos

El examen de la minería industrial de los últimos años alrededor del planeta evidencia un sinnúmero de daños y destrucciones múltiples e irreversibles de la Naturaleza. Por igual son incontables las tragedias humanas, tanto como la destrucción de las potencialidades culturales de muchos pueblos. En el ámbito económico la situación tampoco es mejor. Los países cuyas exportaciones dependen fundamentalmente de recursos minerales o petroleros son económicamente subdesarrollados.

La generalización de estos pasivos económicos y socioambientales a lo largo y ancho del planeta muestra la existencia de un modus operandi altamente destructor del sector minero transnacional. Desde este punto de vista no existe ejemplo, en ninguna parte del planeta, de una minería “sustentable”. No es de sorprenderse, puesto que por definición la explotación de recursos no renovables no puede ser sustentable. Sostener lo contrario es practicar un discurso distorsionador.

Basta ver los daños provocados por las empresas originarias de Canadá y China, que controlan el futuro de la gran minería en el Ecuador. En su país, las empresas mineras chinas se destacan por sus numerosos daños ambientales y las condiciones peligrosas de trabajo de los obreros. Por su parte, las canadienses Kinross y Iamgold, dos transnacionales propietarias de dos proyectos “estratégicos” en el Ecuador (Fruta del Norte y Quimsacocha), han sido acusadas, respectivamente, de negligencias ambientales graves y de ganancias abusivas por medio de especulación, en sus explotaciones en África.

Esta realidad confirmaría, una vez más, la validez de la “paradoja de la abundancia” y la maldición que pesaría sobre los “mendigos sentados en un banco de oro”. La literatura especializada ha detectado una variada gama de mecanismos y efectos que mantienen en el subdesarrollo a los países que se concentran casi exclusivamente en la exportación de recursos primarios. Son innumerables las patologías que genera este esquema perverso de acumulación, que se retroalimenta y potencia sobre sí mismo en círculos viciosos cada vez más perniciosos. La historia de un país primario-exportador como el Ecuador está llena de experiencias de este tipo.
Canadá: un falso ejemplo de minería

En un país como Canadá, que supuestamente cuenta con la mejor tecnología minera, el saldo socio-ambiental de la minería es catastrófico.

En este país, existen alrededor de 10.000 minas abandonadas, heredadas de 150 años de laisser-faire en el ámbito minero. Estas minas representan una amenaza permanente de contaminación de las redes hidrográficas con metales pesados y por drenaje ácido de mina. La remediación de estas minas costaría al menos 6 mil millones de dólares a los contribuyentes canadienses.

Adicionalmente, las minas activas en Canadá producen más de 650 millones de toneladas anuales de desechos, es decir sesenta veces más que la basura recogida en todas las ciudades canadienses juntas. Es más, los proyectos mineros actuales amenazan directamente la supervivencia del Bosque Boreal.

Cabe mencionar aquí las consecuencias de la actividad minera industrial sobre los numerosos pueblos indígenas en el propio Canadá. La minería ha provocado históricamente la destrucción de sus ecosistemas y por ende de sus culturas sin nunca haber pedido el consentimiento de los pueblos para realizar actividades extractivas en sus territorios.(1) Parece que la minería canadiense reproduce esta conducta a nivel internacional, por lo que ha sido criticada por las Naciones Unidas por sus impactos negativos en “la tierra, la salud, el medio vital y la forma de vida” de los pueblos indígenas alrededor del mundo.(2) Igualmente, cabe recordar que Canadá no ha firmado hasta ahora la Convención 169 de la OIT, que garantiza a los pueblos indígenas el control de su territorio y su participación en la elaboración de planes de desarrollo.

En términos económicos el aporte de la minería es marginal. La extracción minera en Canadá contribuye con menos del 1% del PIB y las empresas mineras pagan muy pocos impuestos. De todos los sectores de la economía, la minería es el que menos contribuye en términos de impuesto a la renta, mientras que el empleo minero representa apenas el 3% del empleo total.(3)

Si esto sucede en el país líder de la industria minera y en donde dicen existe una sólida institucionalidad, ¿cómo logrará el Estado ecuatoriano imponer las condiciones necesarias para llevar a cabo su “minería bien hecha”?

Megacontaminación, efectos previsibles de la megaminería en el Ecuador

La explotación minera industrial moderna implica la extracción masiva -y en un tiempo muy corto, de la mayor cantidad posible de recursos minerales; recursos que se han formado en procesos de muy larga duración, a escalas tectónicas. En la actualidad, los sitios de alta concentración mineral se van agotando, sin embargo, los elevados precios del mercado mundial permiten que la explotación minera sea rentable aún en los yacimientos en donde el mineral es escaso. Para hacer producir estos yacimientos, es necesario aplicar una minería industrial de gran escala, con uso masivo de químicos a veces sumamente tóxicos, el consumo abundante de agua y la acumulación de grandes cantidades de desechos.

A modo de ejemplo tengamos presente que para obtener una tonelada de cobre, se genera un promedio de 300 toneladas de desechos tóxicos o contaminantes, demandando entre 30 y 500 mil litros de agua, dependiendo del yacimiento.(4) En el caso del oro, las proporciones son más aberrantes: para producir un anillo de 10 gramos, se produce un promedio de 20 toneladas de desechos y el tratamiento inicial de la roca consume un promedio de 7 a 8 mil litros de agua (!).(5)

En la cordillera del Cóndor, la explotación del yacimiento de cobre de Mirador, a cargo de la empresa china CCRC-Tongguan, generará al menos 326 millones de toneladas de desechos(6): ¡el equivalente de 4 Panecillos! Esta cifra es comparable a la recolección de basura de la zona urbana de Guayaquil durante 405 años. La explotación del depósito de Fruta del Norte que contendría reservas por 11,8 millones de onzas de oro, provocaría un volumen de residuos igual de monumental, que llegaría a 384 millones de toneladas; se estima en 28 mil kilogramos de residuo por cada onza de oro, suponiendo apenas una concentración de un gramo de oro por tonelada. Una cifra comparable a la recolección de basura de la ciudad de Cuenca durante 5260 años.(7)

Este gigantismo no puede evitar la generación de impactos ambientales importantes. Los desechos mineros, al ser acumulados durante muchos años, pueden derramarse y contaminar el medio ambiente, particularmente con metales pesados o drenaje ácido de roca. Este último fenómeno ocurre cuando las aguas de lluvia, o aún el aire, entran en contacto con las rocas que han sido desplazadas desde el subsuelo hacia la superficie y acumuladas en las escombreras, en el cráter o en los diques de desechos de la mina. Generalmente, existe un alto riesgo de que se produzca una oxidación de minerales sulfurados por la lluvia o el aire húmedo, que terminan por provocar una acidificación inusual de las aguas que corren sobre estas rocas. En el Ecuador, muchos yacimientos mineros estarían particularmente expuestos a este problema porque tienen rocas sulfurosas, conocidas por generar drenaje ácido.

Este tipo de contaminación es particularmente devastadora para el agua. Son muchos los casos alrededor del planeta en los que se ha afectado la vida acuática, provocando la desaparición de especies enteras de peces. En numerosas ocasiones, el agua termina por ser inutilizable para el consumo humano o para labores de agricultura La contaminación de las fuentes provoca además de un conjunto de impactos en términos de salud pública, como enfermedades degenerativas, de la piel, etc. Esta situación es particularmente alarmante en el caso del Ecuador, en dónde el 12.5% de las zonas de páramo -zonas de formación de las fuentes de agua- está concesionado.

Estas contaminaciones del agua son aún más graves en áreas geográficas caracterizadas por altas precipitaciones y normalmente ricas en biodiversidad, como es el caso de la Cordillera del Cóndor en donde se encuentran los mega-proyectos Mirador, Fruta del Norte, y Panantza San Carlos.

En Ecuador, en síntesis, los grandes proyectos mineros amenazan con contaminar regiones de alta biodiversidad, de las más densas en biodiversidad del planeta. La explotación minera podría acelerar la inquietante pérdida de biodiversidad observada a escala mundial: se registra una caída de la abundancia de especies de alrededor del 40% entre 1970 y 2000.

En el caso de Mirador, el yacimiento se encuentra en zonas con bosques primarios y con abundante agua, con pendientes muy fuertes. En estas condiciones no se puede pasar por alto el impacto de las lluvias torrenciales que se registran en la región, que podrían desbordar las instalaciones de acumulación de los desechos mineros. La historia mundial reciente de la industria minera registra un sinnúmero de accidentes, mortales en ciertos casos, por ruptura de diques de cola, siempre con consecuencias catastróficas para los ecosistemas y la salud pública. Por lo tanto no se trata de amenazas solamente potenciales. La experiencia recomienda tomar en serio estas situaciones, que de producirse, serían grandes catástrofes ambientales y humanas.

En síntesis, en el Ecuador, todos estos riesgos de contaminación (ruptura de diques, contaminación por drenaje ácido de roca, por metales pesados, entre otros muchos más) son particularmente agudos por la elevada actividad sísmica y la frecuencia, intensidad y cantidad de lluvias. Por otra parte, estos procesos podrían ser más graves tomando en cuenta el cambio climático actual, cada vez más evidente. Todo esto debería ser motivo de enorme cuidado en el manejo de los desechos mineros a largo plazo.

Diagnosticar y prever algunos de los efectos y riesgos de la actividad minera es una tarea compleja. Para hacerlo se requiere de múltiples herramientas, por ejemplo, en el ámbito hidrometereológico y sísmico se necesitan largas series de datos.

En el Ecuador no se puede diagnosticar ni prever de manera adecuada las consecuencias de la actividad minera, particularmente en el agua, precisamente porque no existen series de datos pluviográficos o de caudales de ríos de períodos suficientemente largos en las zonas de los proyectos mineros. Esta carencia se observa claramente en el Estudio de Impacto Ambiental de Mirador, el proyecto minero más avanzado del país.

En estas condiciones, la apuesta por la minería a gran escala en el Ecuador es, por decir lo menos, una alternativa arriesgada, con consecuencias que sobrepasan probablemente los límites del territorio nacional. No nos olvidemos que en la tradicional región minera de Portovelo se extiende la contaminación hacia el sur, llegando incluso al Perú. La contaminación ambiental en esta región preocupa internacionalmente, pues afecta cada vez más a las regiones costaneras peruanas. Si esto sucede con actividades mineras que no son de gran magnitud, ¿qué podría suceder como consecuencia de la megaminería?

Amenazas sociales y económicas de la megaminería

Los mega proyectos mineros provocan una serie de macro impactos sociales y económicos, que no pueden pasarse por alto. Apuntar este tipo de actividad extractivista solo sumando cifras –muchas veces irreales- de los potenciales ingresos por exportaciones, es una de las mayores irresponsabilidades que comenten los gobiernos que alientan esta forma de extractivismo.

La implementación de la actividad minera a gran escala en regiones vírgenes implica modificaciones profundas en las sociedades, en los territorios y en las actividades económicas. Estas modificaciones no solo son causadas directamente por los proyectos mineros, sino también por las diversas mega infraestructuras energéticas y de transporte que éstos requieren. A más de la complicada transformación de la relación ser humano-Naturaleza, la megaminería destruye las bases materiales de pueblos indígenas y comunidades asentadas en las regiones donde se despliegan estos proyectos, proletarizándolos. La minería industrial trae nuevos imaginarios de consumo y modos de vida que entran en conflicto con los valores sociales de las comunidades, destruyendo fuerzas productivas auténticamente sustentables y prácticas construidas sobre las bases del Buen Vivir. Agravando la situación, en estas zonas y en las ciudades contiguas se registra un acelerado incremento del costo de la vida. Además, conlleva a una redistribución de poderes, que pasan a ser controlados en gran medida por las transnacionales, sus representantes y sus abogados, en particular.

La mega-minería provoca con frecuencia conflictos internos, y conduce por lo tanto a una redefinición irreversible de la estructura social de las comunidades existentes y sus alrededores. El problema no se produce solo durante la fase de extracción. A menudo, la presencia de empresas de exploración minera provoca estas consecuencias sociales incluso antes de que se extraiga el primer gramo de mineral. Basta ver lo que ha sucedido en la zona de Intag, en la provincia de Imbabura, a lo largo de los últimos 15 años.

La ausencia de prácticas adecuadas para llevar adelante la consulta previa a las comunidades afectadas ha sido otro motivo de permanente conflictividad. Sin embargo, este asunto no se resolverá solo con metodologías y prácticas adecuadas para realizar dicha consulta. Mientras no se respete el derecho de toda comunidad al consentimiento previo, libre e informado, como complemento fundamental de la consulta previa, no será factible construir el Buen Vivir.

Además de estos conflictos sociales, la minería a gran escala trae una serie de enfermedades provocadas por la contaminación del ambiente, a más de otros problemas sociales como el alcoholismo, el consumo de drogas, aumento en la tasa de suicidios, enfermedades sexualmente transmisibles, etc.

Alrededor del mundo, a más de la contaminación por residuos tóxicos, destrucción de ecosistemas y envenenamiento de poblaciones locales, un gran número de transnacionales mineras son acusadas de intimidación, complicidad en el asesinato de líderes opuestos a la actividad minera, financiamiento de guerras civiles, entre otras actividades ilícitas y abiertamente atentatorias contra los Derechos Humanos. Cabe recordar también que la misma Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE u OECD por sus siglas en inglés) reconoce que la corrupción se vuelve práctica corriente en numerosos países en donde se instalan las mineras transnacionales.(8)

En cuanto a los empleos creados, una gran parte de ellos son efímeros y altamente peligrosos, y su estabilidad siempre dependerá de los caprichos de los mercados internacionales. Además, la megaminería, tal como sucede con el petróleo, no es una actividad generadora de masivos puestos de trabajo. Según el Plan Nacional de Desarrollo del Sector Minero, la minería a gran escala, en caso de que se desarrollen todos los proyectos previstos, generaría apenas 10.000 nuevas plazas de trabajo. La mayoría de los empleos creados será durante la fase de construcción de las minas, la cual tiene una duración limitada de 18 meses a 3 años. En la fase de explotación, los empleos son reducidos y especializados, lo que significa que, en su mayoría, no serán cubiertos por personas provenientes de las zonas aledañas. En consecuencia, la gran minería lleva a la marginalización socio-económica de poblaciones no preparadas, especialmente mujeres y campesinos, o tradicionalmente consideradas como menos capacitadas para el trabajo minero y las actividades económicas conexas que éste genera.

Otro punto a considerar tiene que ver con los impactos a nivel de los gobiernos locales. Casi siempre son muy graves las consecuencias de la gran minería en planes de desarrollo provinciales, cantonales y parroquiales. En la medida que no tienen conocimiento ni recursos para enfrentar el huracán social, cultural y ambiental que comúnmente trae la gran minería, el impacto en los gobiernos locales (en especial infraestructura, seguridad, educación, salud, suministro de agua potable, etc.) puede ser devastador.

Con el arranque de la minería metálica a gran escala, el gobierno estima que la contribución del sector a la economía del país crecerá de manera significativa, con una inversión de alrededor de 37.000 millones de dólares en los próximos veinte años. Sin embargo, las cifras de empleo y ganancias previstas hay que asumirlas con mucho cuidado, puesto que, tanto las empresas como el Estado tienen interés en inflarlas. Por otro lado, estas empresas transnacionales son especialistas en hacer cuentas alegres que a la postre terminan por perjudicar al país que les recibe, ya lo hemos vivido con frecuencia con las empresas petroleras.

Las empresas mineras, sean grandes o pequeñas, enfrentan con mucha frecuencia acusaciones de evasión fiscal u otras formas de criminalidad económica. No nos olvidemos que las empresas transnacionales, en este caso las mineras, acostumbran domiciliarse en paraísos fiscales o paraísos judiciales como Canadá, para evadir ilimitadamente sus obligaciones fiscales y sus responsabilidades frente a las múltiples externalidades en el ámbito socio-ambiental. Las empresas Salazar Resources, Ecometals Ltd., y Mariana Resources, grandes propietarias de concesiones en Ecuador, tienen su sede en Las Islas Vírgenes Británicas, Bermuda y Guernesey respectivamente. Otras transnacionales activas en el Ecuador tienen subsidiarias con sede en Las Islas Caimán, Belice, Barbados, Aruba o Panamá. ¿En estas circunstancias, cómo logrará el gobierno ecuatoriano fiscalizar las transnacionales mineras activas en el territorio?
Es preciso recordar que normalmente las empresas destacan los “enormes” montos de reservas mineras existentes, transformados a valores monetarios. Con estas cifras, en general altamente exageradas, se quiere sensibilizar a la opinión pública a favor de la minería. Sin embargo, esta mirada resulta incompleta. A pesar de lo limitado que es este ejercicio, por la imposibilidad de cuantificar el valor de los bienes naturales o las riquezas culturales, se podría hacer un intento de “evaluación seria de los costos y beneficios de la minería. Este balance entre lo que se gasta y los beneficios, [debería] cumplir algunas condiciones mínimas, tales como incluir todos los costos y tener una mirada nacional antes que atada a la rentabilidad empresarial.

Entre los costos debemos contabilizar las pérdidas de ingreso de actividades desplazadas, especialmente la agropecuaria, y las renuncias fiscales que pueda otorgar el gobierno a las empresas mineras (exoneraciones tributarias, por ejemplo). La experiencia […] enseña que también se deben sumar los llamados costos ocultos, incorporando por ejemplo el valor económico de la contaminación. Son pérdidas económicas que no aparecen en los proyectos de las empresas ya que son transferidas a la sociedad, y usualmente las deben asumir los gobiernos municipal o nacional. También son costos los denominados “subsidios perversos”, donde los casos más comunes en América Latina se expresan en otorgar energía a precios menores, agua casi sin costo, y en infraestructura de transporte.”(9)

¿Se han presentado estas evaluaciones? Definitivamente, no, probablemente porque el asumir estos costos disminuiría notablemente la rentabilidad de las empresas y se pondría en evidencia los magros beneficios para el gobierno. Antes de abrir las puertas a este tipo de explotación, el gobierno debería “realizar un análisis costo­ beneficio a escala nacional, bajo amplias escalas de tiempo (de 50 a 100 años para la minería), y con una contabilidad en serio, incorporando los costos ocultos y todos los subsidios y transferencias sociales.”

Como hemos visto, aun con la mejor voluntad, se vuelve imposible practicar una minería responsable, sustentable o bien hecha. A su realización se oponen múltiples obstáculos que tienen que ver con el contexto internacional y con la realidad nacional. El tipo de actores transnacionales mineros presentes en el país, como lo demuestra la historia minera industrial reciente, no es motivo de tranquilidad, todo lo contrario. La minería “sustentable” aparece aquí como el “nuevo terno” del imperio de la industria minera; “todavía tiene las mismas viejas y crudas ambiciones”.(10)

Cabe señalar que la industria minera mundial no está sujeta a ningún marco legal internacional. A lo sumo ésta se compromete -siempre de manera voluntaria- a regular sus actividades a través de la firma de numerosos convenios: el Council for Responsible Mining in Ecuador (CONMIN), el ISO 26000, las Líneas Directrices de la OCDE para Empresas Multinacionales, los Principios de Ecuador, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas, el Global Reporting Initiative, la Iniciativa para la Transparencia en las Industrias Extractivas (ITIE), el Código del Cianuro, entre otros. Sin embargo, el alcance de estos instrumentos es sumamente limitado. Nunca hay garantías reales para que las empresas respeten sus compromisos, en la medida que estos instrumentos no cuentan con herramientas para aplicarlos en caso de incumplimiento.

Consecuentemente, al entrar en una fase de explotación intensiva de sus recursos minerales, más que caminar hacia un desarrollo sostenido y sustentable, el Ecuador corre el riesgo de enfrentar una serie de consecuencias nefastas tanto para su economía y estabilidad política, cuanto para la protección y conservación de un medio ambiente sano, viendo amenazadas su soberanía alimentaria y energética, su salud pública y la riqueza cultural de sus diversas naciones.

La megaminería en la senda de la maldición de la abundancia

Es necesario señalar la falta de experiencia del sector minero ecuatoriano en la minería industrial. Siendo una actividad que requiere gran nivel de especialización, existe el riesgo de que el Ecuador siga actuando como país primario-exportador, al vender el mineral en bruto a los países occidentales o emergentes, sin recibir la plusvalía resultante de su transformación.
Como en el caso del petróleo, muchos países que conocieron el advenimiento de la gran minería están sujetos a la llamada “maldición de los recursos” o “la paradoja de la abundancia”. Es decir, la abundancia de recursos naturales tiende a “distorsionar la estructura y la asignación de los recursos económicos del país, redistribuye regresivamente el ingreso nacional y concentra la riqueza en pocas manos, mientras se generaliza la pobreza. Esta realidad da paso a crisis económicas recurrentes, al tiempo que consolida mentalidades “rentistas”, [y] profundiza la débil y escasa institucionalidad”.(11)

Para concluir esta rápida reflexión sobre los posibles impactos de la megaminería en Ecuador, recordemos que todas las evidencias históricas apuntan en la misma dirección: a la larga, la exportación de materias primas no renovables tiende a “desarrollar el subdesarrollo”, es decir, a profundizarlo en nuestros países. El problema radica casi exclusivamente en nuestros gobiernos y en nuestras élites, sumisos a los capitales transnacionales. Gobiernos, como el actual, son incapaces de superar la maldición del extractivismo, para dar paso a propuestas concretas que promuevan la transición de nuestra economía hacia la autodependencia, la integración nacional y la ampliación del mercado interno. Lo que demanda un uso sustentable y racional de los recursos naturales disponibles sobre la base de alianzas y consensos que conduzcan a la construcción del Buen Vivir, que definitivamente está en la dirección contraria al extractivismo minero o petrolero.-

Notas:
(1) « Aboriginal Peoples and Mining in Canada: Consultation, Participation and Prospects for Change », North-South Institute, Working Discussion Paper, enero de 2002, y Royal Commission on Aboriginal People, Restructuring the Relationship (Volume 2), 1996.
(2) Comité Para la Eliminación de la Discriminación Racial, Observaciones finales, Canadá, Naciones Unidas, CERD/C/CAN/CO/18, 25 de mayo del 2007.
(3) Handal, L., “Le soutien à l’industrie minières: Quels bénéfices pour les contribuables?”, Institut de Recherche et d’information Socio-Économique (IRIS), Montréal, Québec, Canada, abril 2010.
(4) Mudd, G., 2008, « Sustainability Reporting and Water Resources: a Preliminary Assessment of Embodied Water and Sustainable Mining », Mine Water Environ, 27:136-144.
(5) Mudd, G., 2007, « Global trends in gold mining: Towards quantifying environmental and resource sustainability? », Resources Policy, 32:42-56.
(6) Ecuacorriente S.A. – Terrambiente Co. Ltda., « Alcance al Estudio de Impacto Ambiental Ampliatorio Proyecto Mirador ».
(7) Foro Recursos Hídricos, “Agua, minería y conflictos socio-ambientales”, Camaren-CARE, Quito, 2008.
(8) Report on the application of the convention on combating bribery of foreign public officials in international business transactions and the 2009 revised recommendation on combating bribery in international business transactions, OCDE, 18 de marzo de 2011. Cabe destacar que este informe analiza el estado de situación de la corrupción por parte de intereses canadienses en el extranjero. En particular, la OCDE deplora la debilidad de las leyes canadienses para controlar estas prácticas e insta al Canadá a reforzar de manera urgente la lucha contra la corrupción de funcionarios extranjeros.
(9) Gudynas, E., « ¿Hicieron las cuentas? Los costos de la minería a cielo abierto”, 12 de agosto del 2011.
(10) Whitmore, A., 2006, “The emperors new clothes: Sustainable mining?”, Journal of Cleaner Production, 14, 309-314.
(11) Acosta, A., « La Maldición de la Abundancia », Abya-Yala, Quito, 2009.
Nota sobre los autores:
William Sacher: PhD en ciencias atmosféricas y oceánicas. Investigador del colectivo de autores académicos Recursos de África, Montreal, Canadá.
Alberto Acosta: Economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO-Ecuador. Profesor honorario de la universidad Ricardo Palma, Lima Ex-ministro de Energía y Minas. Ex-presidente de la Asamblea Constituyente.
Coordinación de la serie Los perversos versos de la minería: Carlos Zorrilla, William Sacher, Alberto Acosta. Responsabilidad de los textos: cada autor o autora.
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Fuente: Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina: http://www.conflictosmineros.net/contenidos/12-ecuador/8199-ipuede-ser-sustentable-la-mineria

Tomado de: http://servindi.org/actualidad/50339#more-50339

lunes, 22 de agosto de 2011

PROYECTO PUCAMARCA: TACNEÑOS ESCARMENTEMOS EN CABEZA AJENA, !ESTÁN ADVERTIDOS¡

Truchas y cuyes muertos, polvo brillante en plantas y pastos constata inspección en Juprog


Servindi, 20 de agosto, 2011.- Truchas muertas y la presencia de polvo brillante sedimentado en plantas, pastos, y techos de las viviendas constató una comitiva integrada por pobladores y dirigentes del caserío San Antonio de Juprog, en Ancash, en la que participaron autoridades judiciales, locales y de la empresa minera Antamina.

La inspección se realizó el 16 de agosto en el sector denominado Bado, del caserío ubicado en el distrito de San Marcos, provincia de Huari, región Ancash.

En la inspección participaron el Juez de Paz, el gobernador, autoridades comunales, funcionarios del gobierno local y representantes de Antamina quines estuvieron acompañados por más de un centenar de pobladores de Juprog.

Una moradora de la quebrada Bado mostró a los visitantes truchas muertas y manifestó que “la contaminación se produce por el polvo tóxico arrastrado por los vientos desde el tajo minero”.
Las autoridades también inspeccionaron el Centro Educativo 86470 de Juprog, en el que los niños exhibieron sus fichas de análisis sanguíneo realizado por el Ministerio de Salud.

Los niños manifestaron que “la voladura del tajo minero se produce diariamente”, y les causa temor por las fuertes vibraciones que produce. También testimoniaron que en sus viviendas diariamente mueren animales menores.

Pasado el medio día los ingenieros de Antamina alertaron a la comitiva que en breves segundos se produciría la voladura de la fase 3 en el tajo minero, cuya humareda de color amarillo anaranjado y polvo suspendido fue visto por todos los asistentes.

Los comuneros informaron a las autoridades y a los ingenieros de Antamina, que “esta humareda se produce diariamente” y que “es arrastrado por los vientos cerniendo toda clase de sustancias” en sus viviendas a lo largo de la quebrada de Juprog y anexos.

Seguidamente, la inspección ocular prosiguió en el sector Puente, donde la comunera Adela Diaz mostró indignada tres cuyes muertos. Ella asegura que “constantemente sus animales mueren al consumir pasto contaminado”.

Medio kilómetro más allá, en el sector denominado Pilluyacu, la comitiva verificó la presencia de los mismos agentes de polvo brillante en pastos, plantas de los biohuertos y techos de letrinas y viviendas.

En la vivienda de la familia Salazar Solís y Salazar Díaz se observaron tres tinas conteniendo agua, cuya superficie tenía puntos oleaginosos y polvo. La comunera Ignacia Solís expresó su consternación por la calidad de agua y aire en su sector.

En todos los sectores visitados, mujeres, niños, jóvenes y ancianos mostraron sus fichas de ensayo de los años 2006 y 2009 recabadas por el Centro Nacional de Salud Ocupacional y Proteccion del Ambiente para la Salud (CENSOPAS) del Ministerio de Salud donde se registra presencia anormal de tóxicos en el organismo.

La inspección concluyó al promediar las 5 de la tarde con la redacción del acta que luego de su lectura y observaciones, fue firmada por todos los asistentes.

Participantes de la diligencia de inspección:
Gumersindo Obregón Loarte, Juez de paz de Primera Nominación del distrito de San Marcos.
Delia Mauricio Rodríguez, Gobernadora del distrito de San Marcos.
Aynor Villanueva Rios, oficial de Relaciones Comunitarias, de Antamina.
Carlos Abanto Kcomt, oficial de Relaciones Comunitarias, de Antamina.
Ingenierons ambientales Neyer Cerna Flores, Alexander Robles Castro y Celedonio Aranda Clemente.
Percy Delgado Mejía, Subgerente de Participación Ciudadana y Asuntos Sociales de la Municipalidad Distrital de San Marcos.
Erick Rosales, Sobero Sub Gerente de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Municipalidad Distrital de San Marcos.
Luis del Carpio Criollo, especialista en Medio Ambiente de la Municipalidad Distrital de San Marcos.
Clemente Vega Díaz, agente Municipal de la Comunidad de San Antonio de Juprog.
Pedro Cotrina Reyes, Teniente Gobernador, de la Comunidad de San Antonio de Juprog.
Edwin Cotrina Cairo, presidente del Comité de Medio Ambiente de la Comunidad de San Antonio de Juprog,
Amancio Garay Rivera, presidente de la Asociación Pro-Desarrollo de San Antonio de Juprog.
Más de cien comuneros de San Abntonio de Juprog.
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Acta de inspección ocular en el caserío de Juprog – Comprensión del distrito de san Marcos, provincia de Huari, región Ancash de colindancia con el tajo abierto de la Compañía Minera Antamina
En el caserío de San Antonio de Juprog, jurisdicción del Distrito de San Marcos – Provincia de Huari – Región Ancash, siendo las diez de la mañana del día dieciséis de agosto de dos mil once, se constituyeron al lugar mencionado en líneas arriba las siguientes personas: el Juez de paz de Primera Nominación del Distrito de San Marcos representado por el señor Gumersindo Obregón Loarte con DNI Nº 32289665, la gobernadora del distrito de San Marcos, Licenciada Delia Mauricio Rodríguez, con DNI Nº 32294600, el Subgerente de Participación Ciudadana y Asuntos Sociales Ing. Percy Delgado Mejía con DNI Nº 42345640, el Ingeniero Erick Rosales Sobero con DNI Nº 40240957 Sub Gerente de Recursos Naturales y Medio Ambiente; el ingeniero Luis del Carpio Criollo especialista en Medio Ambiente, el Ingeniero Aynor Villanueva Rios, oficial de Relaciones Comunitarias DNI Nº 31655313, el Ing. Carlos Abanto Kcomt, Oficial de Relaciones Comunitarias DNI Nº 07876075, el Ing. Neyer Cerna Flores, Ing. Ambiental DNI Nº 31651936, el Ing. Alexander Robles Castro DNI 41175718, Ing. Celedonio Aranda Clemente DNI Nº 31667749, Ing. Ambiental, Bajo la Invitación de las autoridades del caserío de San Antonio de Juprog, los señores: El agente Municipal Sr. Clemente Vega Díaz DNI Nº 32303958, el Teniente Gobernador el señor Pedro Cotrina Reyes DNI Nº 15988526, el señor Presidente del Comité de Medio Ambiente Sr. Edwin Cotrina Cairo DNI Nº 41047349, el Sr. Amancio Garay Rivera Presidente de la Asociación Pro-Desarrollo de San Antonio de Juprog con DNI 80153198 y la ciudadanía en general del Caserío de San Antonio de Juprog con la finalidad de INSPECCIONAR en los sectores de BADO, JUPROG PLAZA, Puente y Pilluyacu, al presunto efecto generada por la voladura de operación de la Compañía Minera Antamina, en cuya verificación se ha constatado presencia de partículas de polvo brillante en plantas, pastos, yerbas silvestres, techos de servicios higiénicos y techos de casas. Continuando con la inspección ocular respectivamente nos constituimos al SECTOR PUENTE en donde encontramos primeramente tres cuyes muertos en la vivienda de la familia Cotrina Reyes y Salazar Cotrina, observando también en el mismo lugar, plantaciones de col y otras especies cubierto de la misma polvadera brillante en las hojas. Del mismo modo continuamos con el recorrido de la inspección llegando al lugar denominado PILLUYACU, en la propiedad de la familia Salazar Soliz, Salazar Diaz, encontrando igualmente las mismas plantaciones diversas, también cubiertos de la misma polvadera brillante, así mismo en la vivienda de la familia Salazar de Dominguez Santa, hecha la verificación igualmente se encontró el mismo polvo brillante en todas las plantaciones del biohuerto. Dichas constataciones últimas se realizo a pedido de los mismos propietarios del caserío de San Antonio de Juprog. Cabe indicar que también se hizo la visita a la institución educativa primaria Nro. 86470 de Juprog, en donde los mismos alumnos menores, mostraron sus fichas de ensayo Nro. 221 del año 2006, fichas de ensayo Nro. 064 del año 2009, los análisis de sangre, el mismo que hicieron cada uno de los moradores del lugar que visitamos el día de hoy. OBSERVACION.- Los ingenieros representantes de la Compañía minera Antamina, no estuvieron presentes en la visita a la institución Nro. 86470, aduciendo que no era el objetivo de la visita. Al mismo tiempo se visitó la casa de la Sra. Hungria Salazar Rubina, recolectando el mismo polvo brillante sedimentado, lo mismo que se encontró en todos los lugares visitados. También se visualizó durante la voladura a horas 2.00 pm, se observo la presencia de polvo amarillento anaranjado, en la altura de la quebrada Antamina con lo que terminó el acto siendo las cinco y diez de la tarde del mismo día, no habiendo mas puntos que tratar, firmando los presentes en señal de conformidad delante de las autoridades políticas y judicial, quedando una copia en ambos despachos.
Siguen las firmas y sellos

domingo, 17 de julio de 2011

LO NO DICHO EN LOS CONFLICTOS DE PUNO


Por Yonhy Lescano*

Como congresista fui facilitador para buscar solución a los últimos conflictos en Puno. Sobre este asunto algunos han tergiversado la verdad. Los hechos han sido los siguientes: El primer conflicto se pudo resolver en 48 horas: comunidades aymaras del sur de Puno reclaman desautorizar a la mina Santa Ana de la transnacional Bear Creek Mining Company, que consiguió concesiones de 5000 hectáreas en el sistema hídrico del Titicaca utilizando testaferros, delitos y corrupción. Si el gobierno hubiera tenido voluntad política y hubiera revisado los documentos que revisé en una hora, los problemas se pudieron haber resuelto en 48 horas y no en más de 40 días.

El segundo pedido de los comuneros aymaras era la cancelación de las concesiones mineras otorgadas al sur de Puno, pero la solución final contempla la consulta previa a los pueblos indígenas conforme al Convenio OIT 169.

Segundo conflicto: La provincia quechua de Ayaviri, Melgar, del norte de Puno, reclama el cierre de la mina La Poderosa y la cancelación de las concesiones mineras. El gobierno decide el cierre de dicha mina por no contar con autorización para uso de agua para explotación; e igualmente se contempla la consulta previa para resolver el pedido sobre las demás concesiones. En estos dos conflictos no se produce ningún enfrentamiento ni pérdida de vidas humanas.

Tercer conflicto: La provincia quechua de Azángaro reclama por la contaminación del río Ramis, afluente del Titicaca, causada por la minería informal. Este pedido se hizo hace 5 años, pero el gobierno no hizo las obras requeridas. Esto provocó los hechos del aeropuerto de Juliaca.
Solicité 13 días antes en calidad de muy urgente, con reiterados escritos, que se reciba a los azangarinos, pero el gobierno recién lo hizo el 23 de junio. Horas después, el día 24, se estaban produciendo los muertos, heridos y daños en el aeropuerto de Juliaca. Ni aymaras ni quechuas de Ayaviri participaron en esos hechos. Sobre esto, algunos medios de prensa desinformaron, señalando que los aymaras fueron los autores.

En estos conflictos, que se produjeron separadamente, se infiltraron politiqueros y se cometieron actos violentos que no justificamos; pero eso no fue determinante en el reclamo de las comunidades.

Lo cierto es que el gobierno ha otorgado concesiones en los lugares más increíbles, sobre plazas públicas, restos históricos y fuentes de agua, amenazando tierras, medio ambiente y actividades agrícolas.

Para deslegitimar las protestas algunas mineras han contratado a “especialistas”, individuos pagados que por medios de prensa difaman y satanizan los reclamos y a quienes descubrimos la corrupción de algunas mineras.

También se dijo que había pedido el 2004 que haya minería en un distrito aymara, lo cual es falso, pues solo se trasladó el pedido de un alcalde distrital para que sea resuelto por el Ejecutivo conforme a ley, pero ese hecho se trató de tergiversar y aprovechar por el gobierno y las mineras.

Se ha llegado a la temeridad de mezclar los reclamos con contrabando, narcotráfico y terrorismo. El contrabando en Puno tiene varias décadas y el narcotráfico está enclavado en algunos lugares de la selva puneña del norte, lo cual no tiene conexión con los pedidos de las comunidades. Los subversivos también están en las manifestaciones, pero no tienen fuerza suficiente para dirigir las comunidades. Algunos son torpes al conceder a los violentistas atributos que no tienen.

Finalmente, se dice que producido el retiro de una concesión minera, ingresará la minería informal. En los dispositivos que expidió el gobierno, me encargué que se diga que no ingresará minería formal ni informal en las desautorizadas concesiones para cautelar el agua, los alimentos y el medio ambiente que representa la vida.

Esa es la verdad sobre los conflictos de Puno, todo está documentado y con pruebas.
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* Yonhy Lescano es congresista de la República. Nació en Puno en 1959 y obtuvo el título de abogado en la Universidad Católica Santa María de Arequipa, en 1982. Ejerció la docencia universitaria en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas de la Universidad Nacional del Altiplano, llegando a ser catedrático del Programa de Maestría de dicha casa de estudios. Fue elegido como congresista de Acción Popular por Puno en el 2001, partido con el que fue reelegido en el Frente de Centro en el 2006. Actualmente continúa siendo congresista y reside en Lima.
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Fuente: Diario La República: http://www.larepublica.pe/impresa/lo-no-dicho-en-los-conflictos-de-puno-2011-07-15

viernes, 20 de mayo de 2011

EXPLOTACIÓN MINERA Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL



A fin de ubicar adecuadamente el tema materia de exposición es necesario partir de una definición básica del significado de medio ambiente: “ es el sistema constituido por los elementos físicos, biológicos, sociales, culturales y estéticos que interactúan entre sí , con el individuo y la comunidad en que vive, determinando la forma, el carácter, el comportamiento y la supervivencia de ambos.

A partir de esta definición, es que podemos afirmar que la actividad minera, las labores mineras no afectan únicamente a uno u otro de los elementos del medio ambiente por separado, sino que afectan al conjunto de ellos, el impacto negativo o positivo sobre uno de ellos afectan a los demás y esta idea nos lleva a otro concepto importante: el ecosistema, al cual se le puede definir como “el sistema de relaciones de los seres vivos entre si y con su entorno, con el medio en el cual viven”.

Entonces, cuando se considera la explotación minera, es inexacto y peligroso reducirnos a la idea de que esta actividad económica solo afectará al suelo y al subsuelo en que se encuentran los yacimientos, afectará al medio ambiente y principalmente al hombre, a la población que ocupa el territorio.

Esa es la razón por la cual la población apurimeña tiene que tener claridad de lo que significa la explotación minera en su vida presente y futura; esto significa entonces que se debe asumir una posición excluyente frente a aquella? No, de lo que se trata es que entendiendo que su implementación acarrea impactos al medio ambiente estos no sean negativos para la población de esos territorios y solo positivos para las empresas mineras.

Obviamente los empresarios mineros logran millonarias utilidades con la extracción del recurso y el estado les otorga prerrogativas en atención a los ingresos que consigue vía el cobro de impuestos. Hasta allí es una lógica comprensible; pero la interrogante que se presenta es ¿y como se beneficia la población del territorio afectado? Todo termina aduciendo por ejemplo, que el beneficio del canon minero les beneficia directamente? O que se generan puestos de trabajo directos o indirectos?

Pues no, el problema no termina allí, allí se inicia, porque la naturaleza misma de la inversión minera no busca el desarrollo sostenible de las poblaciones de esos territorios, sino simplemente extraer los volúmenes mas grandes posibles de mineral básicamente bruto, para su exportación en atención a la demanda internacional y acumular las ganancias mas altas posibles, que es lo que en general vemos en los territorios bajo explotación y para ello cuenta con las políticas económicas implementadas por el estado y los gobiernos de turno que conciben a nuestro país como un productor de materias primas y un mercado de consumo de productos importados y para ello cuentan con una legislación que favorece y defiende esos intereses.

Lo que le interesa a la población es comprender claramente que el recurso minero es uno no renovable, que luego de agotados los yacimientos, los ingresos económicos vía impuestos u óbolos voluntarios aportados por las empresas, también desaparecerán y luego que pasará con la población de esos territorios ya degradados? Pues simplemente volverán a la miseria y al abandono.

Entonces la lucha por la conservación del medio ambiente no es solo un problema de la mera defensa de los ecosistemas, sino del presente y del futuro de las generaciones, y lo más importante, entenderlo como parte de su lucha por el bienestar económico, social y cultural. Eso significa que en el caso de los territorios de las comunidades campesinas que son un factor muy relevante en la sociedad apurimeña estas organizaciones debe luchar por tener una participación activa en el beneficio de sus recursos naturales, específicamente participar también en la administración de la gestión empresarial. Las formas societarias están contempladas en la ley general de comunidades campesinas y en esa dirección es obligatoria la centralización y organización de la población y de sus instituciones representativas para estar en las necesarias y adecuadas condiciones profesionales y técnicas para garantizar una participación y negociación a la altura que las circunstancias y objetivos lo demanden.

Como se ha señalado existe todo un sistema legal orientado a la promoción de la actividad minera que obviamente favorece a las grandes empresas mineras como resultado de la implementación del modelo económico y político del neoliberalismo que ha desregulado los factores de control y protección del medio ambiente (entendiendo a este como lo hemos definido al inicio de esta disertación), bajo la concepción de que es el mercado, la oferta y la demanda que regula las relaciones económicas sociales y políticas.

Un a participación organizada y directa de la población hará efectivo el respeto al medio ambiente y la garantía de la preservación de su desarrollo sostenible (presente y futuro) utilizando todos los resquicios legales a nuestro favor y que la política neoliberal los ha convertido en letra muerta siguiendo el esquema de contar formalmente con normatividad ambiental, pero no cumplirla (hecha la ley, hecha la trampa).

Esta situación así descrita necesariamente coloca la defensa medioambiental en el terreno político, es decir en la lucha por los intereses auténticos de la población. Es cierto de que cuando se aborden temas específicos como la discusión de convenios y negociaciones los temas técnicos y profesionales jugaran un papel muy importante y para ello es necesario organizarse lo mejor posible, para estar en condiciones de garantizar el bienestar económico social y cultural de los pueblos apurimeños en el presente y en el futuro.

Mayo del 2011
Luis Icochea Martel (abogado).

lunes, 21 de marzo de 2011

TEMORES NUCLEARES ACECHAN AL MUNDO



El próximo Nagasaki
Temores nucleares acechan al mundo

Yoichi Shimatsu
Global Research

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Un segundo Hiroshima está teniendo lugar con las fusiones nucleares parciales en los reactores nucleares de Fukushima 1. Solo podemos esperar que el número de víctimas no se aproxime ni remotamente al de la primera catástrofe atómica del mundo.

La comunidad internacional se pregunta ahora: ¿Cuándo será el próximo Nagasaki?

¿En EE.UU. con sus 23 envejecidos reactores de diseño idéntico al de los reactores GE Mark 1 de Fukushima, junto a una docena más de diseño ligeramente modificado?

¿En Francia, el país más dependiente de la energía nuclear?

Probablemente no en Alemania o en Venezuela, que están reduciendo sus programas nucleares, ni en Gran Bretaña el líder mundial de la conversión energética eólica mar adentro. Ni incluso en China, un modelo de energía solar que ahora reduce sus planes de nuevas plantas nucleares.

Mucha gente también se pregunta: ¿Cómo es posible que la única nación que ha vivido bombardeos atómicos haya confiado tanto en la energía nuclear? La respuesta es al mismo tiempo simple y complicada. En la economía moderna, la energía para mover las máquinas está entrelazada con la seguridad nacional, la política exterior y la guerra.

Progreso basado en el uranio

La Segunda Guerra Mundial fue en esencia una competencia por combustibles fósiles. Japón, hambriento de energía, invadió a China por su carbón y a Indonesia por sus reservas de petróleo. Las guerras relámpago de la Alemania nazi apuntaban a los campos petroleros de Rumania, Libia y la región del Mar Caspio. EE.UU. y Gran Bretaña combatieron contra las Potencias del Eje para retener su control sobre el combustible fósil del mundo y siguen haciendo lo mismo en conflictos con naciones de la OPEP y para controlar Asia Central y la plataforma continental del Este de Asia.

Para impedir la recurrencia de otra Guerra del Pacífico, Washington trató de apartar al Japón de la posguerra de su dependencia del carbón y del petróleo. Cuando la industria japonesa resurgía en la época de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, EE.UU. presionó a Japón para que adoptara la “segura y limpia” energía del futuro: la energía nuclear.

General Electric y Westinghouse se encargaron enseguida de instalar una red de plantas de energía nuclear en toda la nación isla, mientras se añadía Japón en la lista del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) lanzado por EE.UU., y en el Tratado de No Proliferación.

A diferencia de recursos de combustible más antiguos, la energía nuclear era el único derecho de propiedad de EE.UU., que no sólo dominaba la minería del uranio sino también la producción de boro, el mineral absorbente de neutrones necesario para reacciones nucleares controladas. Laboratorios estadounidenses, incluidos Los Alamos, Lawrence Livermore y Oakridge son las escuelas de posgrado de los físicos nucleares del mundo.

En el mismo período de embriagadora infatuación con la tecnología, la Feria del Mundo de Nueva York de 1964-65 fue un baile de graduación de un nuevo futuro “universal” más brillante basado en la división del átomo. El pabellón de General Electric se llamaba “País del Progreso” con un show multimedia que mostraba una “explosión de plasma” de fusión de plutonio para visitantes impresionados. Japón sirvió como modelo de ciudadanía y cooperación internacionales bajo el patrocinio del poder atómico estadounidense. La planta nuclear de Fukushima, diseñada por GE, fue conectada a la red en 1971.

El mito moderno de la energía nuclear segura fue alternativamente resistido y aceptado de malas ganas por el público japonés. En años más recientes, las antiguas percepciones negativas hacia el proveedor nuclear Tokyo Electric Power han cambiado. Un joven diseñador de gráfica computarizada en Tokio me dijo que su generación creció pensando: “TEPCO tiene un aura divina de infalibilidad y de poder mayor que el gobierno”. Mi experiencia como editor en la prensa japonesa revela que su imagen corporativa se promovió astutamente con comerciales “de lavado verde” que pretendían una falsa amistad hacia el medioambiente y con fuertes ingresos publicitarios para la televisión y los medios impresos.

Energía atómica en la Guerra Fría

La energía atómica no era nada nuevo para Japón. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Aliados y el Eje compitieron por una nueva fuente exótica de energía, el uranio. Mientras el Proyecto Manhattan preparaba en secreto la bomba atómica en Nuevo México, Japón abrió minas de uranio en Konan, en el Norte de Corea, que es ahora la fuente del programa de energía nuclear de Pyongyang.

Después de la victoria aliada, la Unión Soviética apuntó a romper el monopolio nuclear estadounidense estableciendo un protectorado llamado República de Turkestán del Este en la provincia noroccidental de China de Xinjiang. Los ricos depósitos de uranio cerca de Burjin, en las laderas de las montañas Altai, suministraron el material fisible para el desarrollo de la capacidad nuclear soviética. Las minas apresuradamente excavadas por los soviéticos dejaron tras de sí la maldición de la enfermedad por radiación a los habitantes predominantemente uigures y kazajos étnicos así como a las comunidades río abajo en Kazajstán oriental. Científicos kazajos y chinos han realizado desde entonces proyectos de corrección, utilizando árboles recolectores de isótopos para limpiar la tierra irradiada.

Para impedir que los soviéticos acumularan un arsenal nuclear, el gobierno de Truman inició un programa de máximo secreto para controlar todo el suministro de uranio del mundo. La Operación Murray Hill se concentró en el sabotaje de las operaciones mineras en Altai. Douglas MacKiernan, que operaba bajo la cobertura de vicecónsul estadounidense en Urumchi, organizó un equipo clandestino de rusos anticomunistas y de guerrilleros kazajos para colocar bombas en las instalaciones mineras soviéticas. Obligado a huir hacia Lhasa, MacKiernan cayó muerto a tiros en un caso de identificación errónea por un guarda fronterizo tibetano y se le honra como el primer agente de la CIA muerto en acción.

Las operaciones globales encubiertas de la Operación Murray Hill son realizadas actualmente por el buró contra-proliferación de la CIA. Un vistazo a sus operaciones clandestinas aparece en Fair Game, el libro y película sobre Valerie Plame, la agente cuya identidad se reveló bajo el gobierno de Bush. Se han librado batallas abiertas y encubiertas contra enemigos nucleares en sitios tan alejados como Pakistán, Egipto, Libia, Argentina, Indonesia, Myanmar e Iraq así como los sospechosos habituales Irán y Corea del Norte.

Amenaza para el público estadounidense

Las fusiones nucleares parciales en Fukushima 1 colocan a Washington ante un dilema. Si las liberaciones elevadas de radiación hubieran ocurrido en Corea del Norte o Irán, Washington habría convocado sesiones del Consejo de Seguridad de la ONU, habría exigido inspecciones del OIEA y habría impuesto duras sanciones y posiblemente una intervención militar. Las fusiones nucleares, sin embargo, provienen de reactores diseñados en EE.UU. que operan según protocolos creados por EE.UU.

Por ello, el gobierno de Obama ha minimizado la gravedad del actual drama nuclear que afecta a su aliado japonés. En un tono defensivo poco convincente, el presidente estadounidense ha respaldado la energía nuclear como parte de “la mezcla energética” que apoya a la economía de EE.UU. Su posición pro nuclear es irracional e irresponsable, cuando países aliados más pequeños, entre ellos Gran Bretaña, Holanda y Alemania, hacen masivas inversiones en instalaciones eólicas mar adentro en el Mar del Norte para terminar con su dependencia de combustibles nucleares y fósiles.

La comunidad internacional es plenamente consciente de ese doble rasero político. EE.UU. aplaudió silenciosamente los ataques aéreos israelíes contra la planta Osirak de energía nuclear de Sadam Hussein en 1981, y desde entonces ha pedido sanciones cada vez más estrictas contra Teherán y Pyongyang. No obstante, Washington se niega a dar el ejemplo y resta importancia a los llamados de los ciudadanos de Hiroshima y Nagasaki por un desarme nuclear total. La campaña de EE.UU. por un monopolio atómico, o por lo menos la dominación nuclear, empuja a potencias más pequeñas hacia la obtención de una capacidad disuasiva. Esas naciones no constituyen un cierto “eje del mal”; sólo juegan al juego de la supervivencia según las reglas –no las palabras– fijadas por Washington.

En los futuros días y meses, los propios ciudadanos de EE.UU. se estremecerán de miedo ante la temida llegada de la contaminación radioactiva. Ahora se ha olvidado prácticamente el terrorismo cuando una amenaza mucho más amplia puede cubrir pronto los cielos estadounidenses de “mar a mar resplandeciente”. A menos que Washington se mueva rápido hacia el repudio de su propia adicción nuclear, el espectro de otro Nagasaki ensombrecerá el “país de los libres y hogar de los valientes”.

Yoichi Shimatsu es ex editor de The Japan Times Weekly

sábado, 18 de diciembre de 2010

LLAMAMIENTO A LA SOLIDARIDAD


LA CODICIA DEL ORO MATA LA VIDA EN LOS ANDES

Estimados hermanos y hermanas del mundo que caminan encima de la pachamama, saludos a todos y todas.
Les escribo muy humildemente que nuestra lucha sigue por delante defendiendo a nuestra madre tierra naturaleza sabia y muy querida, sufriendo en tantos años, los explotadores siguen dañando sin tener contemplaciones a los pueblos indígenas que somos los cuidadores y herederos de nuestros antepasados, nos han inculcado defender nuestra madre tierra que siempre nos servimos de ello.
Hoy nuestros animales auquénidos alpacas llamas, están cada vez en su peor condición, disminución de su multiplico, los bofedales están en su completo desertificación. Sin ninguna gota de agua.. es como que los estados se han puesto de acuerdo para expropiarnos de nuestros propios territorios de una manera quitándonos el recurso hídrico que es el AGUA. Un elemento fundamental para la sobrevivencia de nuestro pueblo milenario así como a la flora y fauna.



Tenemos más de 23 años de lucha toda una vida hemos dedicado denunciando todo atropello que causan estos estados republiquetas como ellos mismos se dicen así… Los estado no cumplen con las leyes internacionales y menos lo nacional, el convenio 169, ahora ultimo el convenio 111 de la OIT, violando todo derecho humano.
Necesitamos apoyo de su parte para que envíen cartas al estado peruano que se cumplan con los dictamines de las NACIONES UNIDAS. En la zona tripartito Perú chile y Bolivia. Por el momento les envío este mensaje.
A la próxima les estaremos enviando estancias afectadas por el saqueo de aguas superficiales y subterráneas de cada lado Chile, Bolivia y Perú.

Que sigamos adelante…
jallalla Qullana aymara
Jallalla los hermanos luchadores por la defensa de la pachamama.
Kullakita Gladys

viernes, 10 de diciembre de 2010

CONOCOCHA Y LA CORDILLERA BLANCA EN PELIGRO



HORRORR!!! El gobierno vendió 80 hectareas a la minera pertenecientes a la cordillera blanca en ancash incluyendo la laguna conococha, fuente principal de agua de las cuencuas del santa y la fortaleza, con esta medida SON DOS COSAS: ANCASH SE QUEDA SIN AGUA Y NOS QUIEREN DESTRUIR LA CORDILLERA BLANCA! No apoyemos la impunidad resptemos nuestros patrimonios! Abajo con los medidas de gobierno MEDIOCRES!
Los medios de comunicación no informan de este suceso, es por ellos que necesitamos tu apoyo! Reenvía esta cadena y nos ayudaras a salvar la cordillera blanca!

Laguna conococha - su pecado contener oro................BASTA A LA VIOLENCIA BIOLÓGICA!

domingo, 10 de octubre de 2010

Southern: una historia de la contaminación



Editorial. Historia (con la Southern Copper Corporation) de tres comunidades afectadas por la minería de Apurímac

En el editorial anterior señalamos que se viene en el país un nuevo boom minero, con énfasis en la sierra sur peruana (Ayacucho y Apurímac, además de Arequipa), lo cual implicará una serie de impactos socioambientales, que difícilmente serán todos positivos, a contracorriente del discurso oficial y empresarial. Uno de los protagonistas de ese boom es la empresa Southern Copper Corporation-SCC (antes Southern Perú Copper Corporation), perteneciente al Grupo México. Dicha minera tiene, en realidad, una larga historia en el Perú, habiendo sido creada en 1952 como subsidiaria del consorcio estadounidense ASARCO, que tenía el 52% de las acciones, siendo los otros socios Phelps Dodge Overseas Capital Corporation (16%), Marmon Group Inc (20.7%) y Newmont Mining Corporation (10.7%).

Si bien el nombre de la SCC sonó en los últimos meses en los medios nacionales y otras esferas públicas y privadas a causa del conflicto social, consulta vecina incluida, que despertó su proyecto Tía María en el distrito de Cocachacra, provincia de Islay, región de Arequipa, su historia está indesligablemente unida a sus operaciones mineras en Cuajone (Moquegua) y Toquepala (Tacna), así como metalúrgicas en Ilo (Moquegua). Sin embargo, en los últimos 15 años la SCC ha ido dejando un legado no menos polémico también en el distrito de Tapairihua, provincia de Aymaraes, Apurímac, a raíz de su proyecto Los Chancas. Proyecto de exploración que desde 1996 viene generando una serie de impactos en el anexo de Quichque y las comunidades vecinas de Tapairihua y Tiaparo. En principio, la empresa construyó carreteras de acceso, destruyendo tierras de cultivo y debilitando los suelos, lo cual provocó, durante las lluvias, derrumbes y deslizamientos que sepultaron al colegio primario, la capilla y viviendas de pobladores de Quichque. Ante los daños sufridos a su infraestructura, los pobladores del anexo le pidieron a la empresa una compensación, obteniendo sólo ofrecimientos de parte de aquella. Otro elemento de conflicto es que la empresa sólo empleaba a unos pocos lugareños, a los que hacía trabajar 12 horas, sin pagarles el salario completo, según denuncias locales.

En agosto del 2000, la empresa respondió negándose a indemnizar a Quichque por los daños, ofreciendo que le restituiría el agua recién en noviembre, pues esta era muy necesaria para su proyecto. A fines de setiembre, representantes de Quichque le informan a la empresa que sólo negociarían una compensación económica con ella por separado de las comunidades de Tapairihua y Tiaparo, con las que tenían un antiguo juicio de linderos. Entonces, la Asociación Centro Unión de Quichque, ubicada en Lima, pidió a la empresa, a nombre de su comunidad, lo siguiente: un pago global por daños de 500,000 dólares; la suspensión del proyecto minero Oso 4; la restitución del agua potable y de regadío del anexo, reparando o construyendo un nuevo reservorio; la interrupción de cualquier ruta de comunicación del asiento minero con el distrito de Tapairihua y el retiro del proceso judicial iniciado contra el representante de Quichque. El Ministerio de Energía y Minas (MEM) informó en setiembre del 2000 al Congreso de la República que carecía de información respecto a si la construcción de la carretera Huayllao-Quichque “que efectúa una empresa minera en Apurímac con fines de exploración y explotación de minerales, viene causando daños ecológicos” (Oficio No 434-2000-EM-SG-ST). Y acusó recibo de la carta del 25 de octubre de los dirigentes de la comunidad sobre su conflicto con la empresa minera. A fines de octubre del 2000, representantes de la comunidad se dirigen al director general de minería del MEM para denunciar los daños y abusos sufridos por parte de la empresa. Agregaron que ésta no les presentó un Estudio de Impacto Ambiental respecto al yacimiento en cuestión, que la carretera construida no contaba con la autorización correspondiente y que el verdadero titular del yacimiento no es una persona natural, como se consigna en el petitorio, sino la minera. Un representante comunal tramitó en febrero del 2001 la certificación por parte del destacamento de seguridad policial del Puente Antarumi-Aymaraes de los efectos adversos de la construcción de la carretera hacia la zona del proyecto minero, ocurridos en mayo del 2000. Poco después, representantes de la comunidad en Lima exigieron ante el MEM, el Ministerio de la Mujer y Promoción del Desarrollo, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Agricultura el inmediato retiro de la empresa de las tierras de la comunidad.

Por su parte, también en febrero, la presidenta de la comunidad de Tiaparo le escribió al coordinador regional del CORECAMI-Apurímac para denunciar las irregularidades cometidas en su zona por la empresa minera Southern Perú Cooper Corporation “Los Chancas de Apurímac”, afectando en especial a sus anexos Quichque y Flor de Huarancca. Precisó que la empresa instaló motobombas en los puquiales para llevar agua a las maquinarias de perforación, contaminando el agua que riega los pastos naturales, lo que causó la muerte de animales. Agregó que la empresa pretendía comprar a su antojo las tierras de los pobladores, bajo amenaza de acogerse a la Ley de servidumbre. El 12 de marzo del 2001, el alcalde de Tapairihua, solicitó ante el Juzgado Mixto de Abancay una medida cautelar que disponga la suspensión de los trabajos de exploración minera de la Southern en la zona del Huipani. Pidió eso “en tanto se resuelva el proceso de cancelación de la concesión e indemnización por daños y perjuicios y el cobro de frutos civiles que pretende interponer en forma y plazo de ley”. El 3 de abril se dictó la medida cautelar excepcional solicitada.

Sin embargo, un hecho que alteró por entonces la marcha de las cosas fue la extraña muerte de una comunera, durante la gresca entre las dos comunidades del 10 de abril, en la zona de Cruz Ccasa. Esa persona era casualmente una de las pocas que se oponía abiertamente a los abusos de la minera. Por si fuera poco, ambas comunidades se culparon entre sí de haber iniciado la agresión a la otra. La minera, según pobladores de Tiaparo, le habría proporcionado “hombres y conductores” a los de Tapairihua, a los que dejó pasar en vehículos por su control policial. Las autoridades de Tiaparo también se dirigieron al prefecto de Apurímac para pedirle garantías personales y comunales a favor de los tiaparinos, acusando a los de Tapairihua de querer invadir sus tierras, en el contexto de un juicio de linderos. Por su parte, ese mismo mes, el presidente de Tapairihua le comunicó a la Asociación de Residentes Tapairihuinos de Lima que ellos actuaron a fin de recuperar una cosecha de papas robada por los de Tiaparo, cuya respuesta fue el ataque con piedras y balas.

Este año, algunos hechos actualizaron los hechos relatados arriba. En primer lugar, el 17 de enero Tapairihua convocó a un paro de 24 horas, acatado por todos los pueblos de la cuenca media y baja del río Antabamba, obligando a la empresa a dialogar con las autoridades y dirigentes comunales. Sin embargo, en marzo, justo cuando Tiaparo y Tapairihua trataban de resolver sus antiguas diferencias y enfrentar juntas a la minera, la justicia apurimeña resolvió el derecho de posesión de tierras a favor de Tiaparo, reviviendo las viejas rencillas entre ambos pueblos. Debido a que Tapairihua apeló, actualmente el caso está en la Corte Suprema. Por ello, no fue aprovechada la publicación, en abril, de un estudio de calidad hídrica efectuado por la Dirección de Ecología y Protección Ambiental de la Dirección Regional de Salud de Apurímac. Estudio que halló metales como hierro, cobre, plomo y cadmio en los principales afluentes y cuerpos de agua de las comunidades de Tiaparo y Tapairihua, contiguos a la zona del proyecto Los Chancas. Más bien, la empresa modificó su estrategia de relacionamiento comunitario, con un nuevo equipo de profesionales, que tienen ascendencia en la zona por haber sido funcionarios de la desaparecida Corporación de Desarrollo (CORDE). Por último, a principios de mes, a través de algunos medios capitalinos, se conoció que la SCC terminará el estudio de factibilidad o viabilidad para su proyecto de cobre y molibdeno Los Chancas a principios de 2011, y que desarrollarlo representará una inversión de 1,200 millones de dólares, estando programado su inicio en el 2013. Sin olvidar que el año pasado la empresa anunció que está evaluando dos proyectos de centrales hidroeléctricas, uno en Arequipa y otro en Apurímac. De modo que mientras las comunidades afectadas se enfrentan entre sí, la empresa sigue avanzando, con estrategias y metas claras, además de un entorno político regional favorable, tras la victoria del nuevo presidente regional, Elías Segovia, un hombre proveniente del círculo fujimorista. Esperemos que la Mesa de Minería y Desarrollo Regional de Apurimac, a través de su intervención empoderante en la zona, logre revertir paulatinamente la división intercomunal.

Raúl Chacón Pagán, con la colaboración de Paul Pilco

Fuente: EL E-COCHASKI Nº 58. Notas socioambientales del Perú (y allá). Lima, 10 de octubre del 2010.